No Menosprecies El Desierto
Escritura: “No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo… siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.”— Isaías 41:10
Dios sacó a Israel de Egipto, pero no lo llevó inmediatamente a la Tierra Prometida. Primero lo condujo por el desierto. El desierto no era su destino final; era su lugar de preparación.
Hay cosas que Dios debe sacar de nosotros antes de confiarnos cosas mayores. Podemos salir de Egipto en un momento, pero puede tomar tiempo sacar a Egipto de nuestra manera de pensar. En el desierto, Dios expone la queja, el temor, la impaciencia, el orgullo y la dependencia del mundo. Él renueva nuestra mente, forma nuestro carácter y nos enseña a reconocer Su voz.
No supongas que las dificultades significan que Dios te ha abandonado. El desierto puede convertirse en el lugar donde llegues a conocerlo más profundamente. Israel experimentó allí provisión sobrenatural: pan del cielo, agua de una roca y dirección divina cada día. Cuando no tenía una respuesta natural, Dios se revelaba como su Fuente.
Quizás sientes que apenas tienes lo suficiente. No permitas que tu condición presente cambie lo que crees acerca de la promesa de Dios. Lo que ves hoy es temporal, pero Su Palabra permanece para siempre. En el desierto se desarrollan la fe, la disciplina, la gratitud y la dependencia de Dios.
No regreses corriendo a aquello de lo que Dios te liberó solamente porque el proceso es incómodo. Dios no te está castigando; te está preparando para permanecer firme en el lugar de la promesa.
Oración: Señor, ayúdame a confiar en Ti durante esta temporada. Quita toda mentalidad antigua que no pueda entrar conmigo a la promesa. Fortalece mi fe, forma mi carácter y enséñame a depender completamente de Ti. Amén.
Desafío Práctico: Reemplaza hoy una queja con una expresión de gratitud. Dale gracias a Dios específicamente por la manera en que te está proveyendo, enseñando o fortaleciendo durante esta temporada.